La inequidad ecónomica sigue siendo uno de los principales problemas a la hora de la promoción del deporte en Colombia. Esto no es ajeno al fútbol y las mujeres en este caso son las perjudicadas.
Según cifras de la FCF entre el año 2001 y el año 2014 cerca de $140.000 millones fueron destintados para todas las selecciones nacionales de fútbol en el país; entre ellas las de playa, fútbol de salón, juveniles, femenina y mayores.
No estamos hablando de poco dinero, sin embargo, lo que ha levantado el enojo de muchas deportistas es que el 72% de ese dinero ($100.800 millones) fue entregado a la selección masculina de mayores. Lo restante se dividía entre las selecciones sobrantes.
Aunque en el fútbol, un deporte regido por el dinero, es inviable pedir a empresas privadas y entes reguladores que equipos que mediática y economicamente representan más que otros reciban lo mismo. Pese a ello no deja de ser injusto y opresor que deportistas que han hecho los mismos o más esfuerzos que sus colegas masculinos estén separados por una brecha tan amplía.
Yoreli Rincón, en entrevista para el programa Los Informantes de Caracol comentó: “Hay compañeras de la selección que tienen un trabajo como profesora de educación física, que no es demasiado, con todo respeto, y aun así una profesora de educación física gana mucho más de lo que podíamos ganar en la Copa América, en la que clasificamos al Mundial, Juegos Olímpicos y Panamericanos. Y gastaban mucho más porque les tocaba, para no perder el trabajo, pagar un reemplazo. A mí me duele demasiado eso porque me parece el colmo”.
Más allá de que sea un tema meramente económico, el desdén o mejor, la desatención con la que se viene apoyando el fútbol femenino es muestra de que en el país este deporte no es considerado como un importante promotor de la cultura del esfuerzo, la dedicación y la disciplina.
La contundente frase con la que Yoreli terminó la entrevista no pudo resumir mejor lo delicado de la situación: “Si no hubiese jugado fútbol fuera del país, no hubiera tenido ni para cómprame una bicicleta”.

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